27.6.13

14 Coloquio Internacional Ernest Hemingway
La Habana, 20-23 de junio de 2013
SEIS DÉCADAS COMPITIENDO CON HEMINGWAY: 
UN TORNEO DE PESCA A TRAVÉS DEL TIEMPO
Ismael León Almeida, Escritor y bloguero

RESUMEN
La pesca deportivo-recreativa aporta al tiempo libre contenidos que sobrepasan la utilidad como alimento de los peces capturados. Además de otros beneficios a la salud y la estabilidad emocional, como valores agregados reconocibles de este entretenimiento pueden mencionarse la generación de motivaciones de integración social a nivel de individuos, familias y grupos; una percepción del paisaje que enlaza a nivel subjetivo con el sentido de pertenencia territorial, en tanto muestra a nivel comunitario potencialidades como herramienta de educación ambiental. Tales potencialidades se integran, asimismo, en la concepción de productos turísticos especializados, en base a esta modalidad, que logran aportar notables beneficios económicos. El autor estableció en trabajos precedentes la posibilidad de que la práctica en sentido lúdico del arte de la pesca en el archipiélago cubano tuviera sus antecedentes en las comunidades indocubanas y en los colonizadores hispanos, partiendo de la hipótesis de que la práctica de este entretenimiento se halla necesariamente ligada a la existencia de una explotación económica de los peces y el desarrollo de las técnicas correspondientes, cuya existencia fue probada para ambos grupos humanos.A partir de fuentes documentales quedó asimismo demostrada la práctica de la pesca recreativa durante el siglo XIX cubano, mientras la llegada de la siguiente centuria, marcada en su primera mitad por la influencia norteamericana y el desarrollo de una burguesía local, estuvo marcada por un nivel más complejo de socialización de la pesca deportivo recreativa, con la integración de clubes de yatismo, publicaciones especializadas, establecimientos de venta de avíos y fabricación de embarcaciones (Ibidem), así como la celebración de torneos que alcanzaron significativos niveles de participación nacional e internacional, entre los cuales alcanzó amplia notoriedad el Hemingway, fundado en 1950 por el Club Náutico Internacional de La Habana (CNIH).Los cambios políticos, sociales, económicos e institucionales ocurridos tras el triunfo de la Revolución en 1959, incorporaron nuevas formas de socialización de la pesca deportiva, en las cuales se incluyó el surgimiento de nuevos torneos, uno de los cuales, de sostenida longevidad, ha sido el Torneo Hemingway. El clásico cubano de la pesca mayor contó durante el último medio siglo con un certamen nacional, recientemente desaparecido, replicado a nivel de municipios y provincias, y un evento turístico internacional del mismo nombre y similares reglas, cuya evolución es el objeto del presente trabajo.

INTRODUCCIÓN
La pesca deportivo recreativa, presente en tradiciones documentadas en Cuba al menos desde el siglo XIX, mostró en el país un auge a partir de la década del 1930 evidenciado en la aparición de publicaciones, clubes, competencias y comercialización de avíos dedicados a esta afición en la sociedad cubana. El escritor norteamericano Ernest Miller Hemingway (1899-1961) contribuyó en el mismo período a la difusión internacional de las potencialidades de las aguas cubanas para la práctica de esta afición, en lo que podría considerarse el origen de la promoción turística de dicha actividad. Paralelamente, aparecían en medios nacionales apelaciones a favor de aprovechar la pesca como producto turístico. En 1938, la revista habanera Carteles da a conocer en su sección “Yates y Pesca” la convocatoria a un certamen de pesca de agujas auspiciado por el Santa Cruz Yacht Club, que contó con la participación de competidores en modalidades deportivas y de pesca profesional, mientras en 1942 se inician los concursos del Havana Yacht Club, solo a vara y carrete. El comodoro de esta antigua asociación náutica, Rafael Posso, alentó durante años el proyecto de crear un muelle que permitiera el atraque de embarcaciones extranjeras, alentando el arribo del yatismo foráneo, lo que no era posible en las instalaciones privadas de los clubes. Como resultado de las gestiones de Posso fue fundado el Club Náutico Internacional de La Habana, Cuya sede en un espigón de la bahía capitalina acogió los torneos de pesca Hemingway y Tutankamen, las regatas de San Petersburgo (Florida, EEUU) y a San Sebastián (España), carreras motonáuticas y otros eventos. El Torneo Hemingway cumplió la expectativa de atraer competidores foráneos en su primera etapa (1950-1960), fue continuado a partir de 1963 con un certamen nacional que convocaron por última vez en 2008, y su recuperación como evento de carácter turístico e internacional se llevó a cabo a partir de 1978 y continúa hasta el presente.

DESARROLLO
La convocatoria al 2do. Coloquio Internacional Hemingway, en julio de 1997, permitió al autor exponer un acercamiento en extensión y profundidad a la historia del torneo de la pesca de agujas que desde 1950 lleva el nombre del escritor y asimismo notable pescador aficionado norteamericano, Ernest Miller Hemingway. Este había comenzado sus excursiones de pesca a La Habana en 1932 y en el momento en que se inicia el referido certamen era ya un residente estable y bien conocido en la capital cubana. La captura de siete agujas en una jornada de pesca y de un castero de 468 libras que lo mantuvo como titular de un record cubano por un lustro, constituyen avales deportivos reconocidos por varias fuentes (1).Bastantes años antes de que tal dominio de las pesquerías cubanas de peces de pico fuera vertido en literatura y condujera a Hemingway consecutivamente a los premios Pulitzer y Nobel con su novela El Viejo y el mar, el escritor nativo de Oak Park, Illinois, establecía parámetros teóricos de la pesca deportiva local de tales especies en trabajos apenas aprovechados hasta hoy por potenciales interesados en la materia. Podría mencionar unos cuantos, pero los títulos son de sobra conocidos, así que basta con referirnos a la crónica “Marlin off the Morro” (Esquire, 1933) y al capítulo “Marlin off Cuba” su contribución al libro American big game fishing, en 1935 (2), que todavía pueden servir de textos de consulta a periodistas, publicistas, organizadores de torneos y guías de pesca de este lado de la Corriente del Golfo, mientras se espera por la edición de una literatura nacional acerca del tema. A partir de la década del treinta del pasado siglo, se observa en la prensa cubana cierta inquietud por incorporar la pesca deportivo-recreativa al despertar de la gestión turística en el período (3). La revista Carteles publica en abril de 1939 una crítica a las autoridades y a los capitalistas locales por su incapacidad en aprovechar las potencialidades de este entretenimiento en función de la promoción del país como destino de viajes (4). Tres ediciones semanales más adelante una entidad oficial, la Asesoría de Pesca de la Dirección General de Deportes, hacía un llamado a los aficionados en las mismas páginas para que opinaran acerca de “las competencias (de pesca) que deberían efectuarse en toda la República” (5). Una década más tarde, el propio Hemingway escribía: “Existe la esperanza de que la Comisión Cubana de Turismo fomentará el equipamiento de barcos adecuados próximamente” (6). El producto turístico que gobierno y hombres de negocios alentaban en Cuba durante la primera mitad del siglo XX estaba influido por intereses de la mafia norteamericana en torno al juego (7), lo que determina una esencial falta de correspondencia entre la política de distribución de la infraestructura al servicio del turismo y las “extraordinarias potencialidades que ofrecían las riquezas naturales de Cuba” (8).Con la Segunda Guerra Mundial en marcha, una iniciativa turística para promover la pesca deportiva cubana en el mercado norteamericano, se iniciaba a comienzos de 1940 por el hotel Presidente (9), que este mismo año acogía la sede de la representación en el país de la Asociación Internacional para Récords de Pesca, título con el cual se referían a la entonces recién fundada International Game Fish Association, IGFA (10) . En abril, la revista Carteles publica la carta de una yatista de Estados Unidos que se quejaba de “la falta de facilidades para el yatismo en Cuba” y envía un proyecto para que construyeran un muelle (11), pero ya dos meses antes la misma publicación había comentado que un señor nombrado Rafael Posso llevaba tiempo tratando de concretar el mismo propósito, pero solo había conseguido "palmaditas en el hombro, felicitaciones y alguna carta ensalzando la idea" (12). Con una impresionante vocación por los deportes náuticos, campeón entre otras de una regata de velas en fecha tan temprana como 1903, Rafael Posso sería nombrado en su momento Comodoro vitalicio del Habana Yacht Club, si bien su más notable contribución en esta esfera sería la creación del Club Náutico Internacional de La Habana, precisamente el proyecto por el que en sus comienzos recibía “palmaditas y felicitaciones”. El espigón sobre el que se levantaría la sede de esta asociación estaba ya en construcción a mediados de 1946 (13), pero su presentación en sociedad ocurrió a todo color en la primavera de 1950, con la celebración del primer Concurso Internacional de pesca de agujas en opción a la Copa donada por el Sr. Ernest Hemingway (14). Por más de seis décadas, el certamen se ha mantenido en el calendario de competencias de pesca efectuadas en Cuba. Clubes cubanos y extranjeros integraban los equipos participantes en la etapa inicial del clásico, concluida en 1960. Tras dos años sin convocatoria, en 1963 se retoma el nombre y lo esencial de las reglas en la organización de un evento nacional, auspiciado por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER). Una coyuntura política favorable, surgida en 1978 luego de la decisión del gobierno de James Carter de dejar sin efecto la prohibición de viajar a Cuba de los nacionales de Estados Unidos, posibilitó la reapertura del Hemingway internacional, que mantiene hasta hoy su carácter eminentemente turístico.Diversidad de organizadores y un notable proceso de evolución de las reglas de competencia no han limitado la concepción única del Torneo Hemingway como certamen de mayor categoría en la pesca marítima de avíos pesados en el país. Tiene como escenario las aguas que bañan la costa noroccidental cubana, la especie principal objeto de captura son las agujas (familia Istiophoridae) y el empleo de equipos de vara y carrete, modalidad curricán o trolling, es norma permanente. Hasta el año 2010 un total de 91 certámenes “Hemingway” han tenido lugar en el país, sumados los 11 del período inaugural, la totalidad de los nacionales hasta la clausura de esta serie en 2008 (15) y 33 internacionales, a los que se adicionan los celebrados en el trienio reciente.Es uno de los eventos más antiguos del planeta en su categoría. En 1958 el experimentado reportero Ernesto Aguilera señalaba acerca del “Hemingway”: “Es superado en importancia mundial, solamente, por el clásico del atún, que anualmente se efectúa en Wedgeport, Nova Scotia, e iguala en interés internacional al concurso de atunes de Cat Cay” (16). Hoy el certamen de Nueva Escocia no existe, mientras continúan otros que asimismo le antecedieron al nuestro, como el Torneo Internacional de la Pesca del Sabalo (Tamaulipas, México, 1942) y los certámenes anuales de la International Light Tackle Tournament Association (ILTTA, 1946). Es asimismo contemporáneo con el también prestigioso torneo del Marlin Azul que desde 1953 convoca el Club Náutico de San Juan, Puerto Rico, con categoría internacional desde la década del 1980 (17).Aspecto elemental de esta investigación fue el establecimiento de la autenticidad de los vínculos de Ernest Hemingway con el certamen que lleva su nombre. El novelista es mencionado desde la primera noticia conocida sobre el concurso, publicada en la sección "Hablando de Deportes" del diario Avance, el 5 de marzo de 1950: “...se discutirá el Trofeo Ernest Hemingway, donado por el autor de Por quién doblan las campanas”. La referencia a la IGFA y la adopción, como norma, del empleo del hilo del número 15, en el reglamento de 1951(18), revelan igualmente con nitidez la influencia de Hemingway en la organización de la competencia. El novelista sirvió hasta su muerte como vicepresidente de la asociación internacional de pesca deportiva, de la cual fue Cuba uno de los primeros paises integrantes (19).En cuanto a la línea de 15 hebras, de resistencia a la tracción equivalente a 50 libras, es la misma que recomienda Hemingway para la corrida de la aguja blanca entre abril y la primera quincena de junio -período en el que se inserta el torneo-, en su crónica “En las aguas azules” (20), e incluso mucho antes, en el citado “Marlin off Cuba”, escrito en los primeros años de su aprendizaje de pesca en la La Habana. La aplicación de esta categoría de línea parece haber representado un reto para los deportistas en aquellas fechas, pues los reportes periodísticos del primer torneo señalan la abundancia de roturas de sedal “y otros factores de baja maestría en algunos concursantes” como resultado de la obligatoriedad de emplear únicamente sedales del número 15 (21).Vencida una supersticiosa reticencia respecto a dar en vida su nombre al concurso, donó el escritor la Copa Hemingway que de forma rotativa se llevó a disputa hasta que en 1954 el Club Náutico Internacional de La Habana, que auspiciaba la cita, acumula la tercera de las victorias que exigían las reglas (22) y toma en propiedad el trofeo (23). Dona entonces Hemingway la segunda y los organizadores acuerdan que esta sería perpetua y de tal modo se presentó a concurso hasta que la primera fase del Hemingway concluyó en 1960. Desde entonces nada más ha vuelto a saberse de ambas valiosas piezas. Ernest Hemingway, entretanto, asistía también como competidor y a las entregas de premios.
Al margen de los resultados de captura, la extensión de cuyo análisis no permite su inclusión en esta exposición, durante la etapa inicial del Hemingway, de 1950 a 1960, deben señalarse, al menos, cuatro aspectos notables:
  • -La alta participación de competidores, que alcanzó en 1957 un tope para la etapa de 84 embarcaciones en concurso (24)
  • -Destacada asistencia de pescadores foráneos: en 1956, por ejemplo, participan en la competencia 54 embarcaciones cubanas y 11 norteamericanas (25). Los equipos norteamericanos que representaron al Forked River Marlin and Tuna Club, de Nueva York, y a la International Women Fishing Association, fueron campeones en 1955 y 1957, respectivamente.
  • -Haber conseguido un lugar privilegiado para el deporte de la pesca en las páginas de periódicos y revistas. Durante su etapa inicial, fue regular la cobertura por publicaciones de primera línea en su tiempo, como el Diario de la Marina, El Mundo y Avance, además de los reportajes en la especializada revista Fotos. El certamen nacional contó con el respaldo divulgativo de medios como el Semanario Deportivo LPV y la revista Mar y Pesca, mientras el internacional atrajo de inicio el interés del Resumen Semanal de Granma, publicado en varios idiomas, además de la cobertura de agencias extranjeras acreditadas en La Habana, entre otros medios.
  • -La influencia del clásico en la multiplicación de certámenes locales de la pesca mayor, hasta el punto que ya en 1953 el programa de competencias en La Habana llegó a ocupar todos los fines de semana de mayo y junio, lo que inclinó a los organizadores de eventos a iniciar una cita conjunta, denominada “El Torneo de los Seis Clubes” (26), que más adelante se incrementaron a siete (27). No menos importante, que como consecuencia indiscutible de la notoriedad alcanzada por el Hemingway se decidiera un organismo oficial, algo absolutamente excepcional, a convocar en 1954 un certamen internacional (28), que fue un verdadero éxito, pero no se repitió.
El Hemingway de 1960 se llevó a cabo con 76 embarcaciones -la segunda mejor marca del período- y 14 clubes inscritos. La participación del –en aquellas fechas- Primer Ministro Fidel Castro fue anunciada antes de la apertura, lo que probablemente avivó el interés de los medios; solo de publicaciones extranjeras realizaron la cobertura 15 periodistas. Entre los competidores nacionales sólo estuvo ausente el Havana Biltmore Yacht and Country Club. Los extranjeros fueron todos norteamericanos y todos debutantes: Marathon Yacht Club, Sombrero Yacht Club, Texas Game Fishing Club, Houston Yacht Club, Neptuno Yacht Club y Key West Yacht Club. Tendrían que pasar casi dos décadas para que los pescadores deportivos cubanos y norteamericanos volvieran a encontrarse en estas aguas. En el certamen nacional los equipos participantes comenzaron bajo la pauta de la representación sindical más o menos estricta, hasta que en el trienio 1987-1989, ya establecida la participación territorial y la aceptación de “organismos invitados”, la asistencia llegó a niveles de 120 barcos promedio, como parte de una política de masividad en el deporte vigente en el país en esa etapa, mientras un marcado descenso en los niveles de captura se hacía sentir (29). En lugar de la cita nacional, en este año 2013 en la localidad de Cojimar realizaron una competencia provincial con equipos de los municipios capitalinos, cuyos campeones asistieron al tope internacional en la Marina Hemingway. El torneo nacional “Ernest Hemingway” es todavía susceptible de análisis desde múltiples puntos de vista. Puede reconocerse a este certamen su papel en la difusión del deporte de la pesca entre capas populares de la población cubana, entre cuya afición cabía esperar prácticas de pesca diferentes de la vara y el carrete (30). Tampoco puede desconocerse el papel cultural que desempeña el certamen respecto de la personalidad intelectual y la obra de Hemingway, sobre todo en lo que relaciona al escritor norteamericano con la localidad costera de Cojimar. Y definitivamente debemos apostar porque, sin el Hemingway Nacional no habría sido posible realizar la cita internacional de 1978, ni mucho menos garantizar su continuidad como producto turístico. El concurso de pesca cancelado por el INDER en 2008 aglutinó la afición, filtró los talentos y los capacitó para convertirse en los guías y capitanes turísticos que luego fueron, entre los cuales recordamos con especial reconocimiento al desaparecido Yordi Cunill del Monte y a su compañero de equipo, Jorge Yoyi García Díaz, quienes se iniciaron como competidores en representación de entidades de pesca comercial.Desde la puesta en marcha del Torneo Turístico Internacional Hemingway, en 1978, la representación cubana a dicho evento se estableció a partir de los resultados de los pescadores en la cita nacional. Este procedimiento mantuvo su regularidad hasta 1990, pero en los años posteriores el vínculo natural entre ambos concursos de pesca acabó por perder su organicidad. En el reciente 63 torneo internacional asistió un equipo de dos pescadores que ganó su entrada a Marina Hemingway al resultar campeones del certamen provincial de pesca de la aguja celebrado previamente en Cojímar.En pocas ocasiones ha estado a tanta altura la creatividad y el talento criollos en función de la organización de la pesca deportiva cubana, como en la creación del torneo internacional Ernest Hemingway. “Como si se tratara de una carrera de motonáutica –cito la historia escrita del torneo- el viernes 19 de mayo de 1978 se alinearon 58 embarcaciones a dos millas de la costa frente a Barlovento y una bengala que brilló sobre el firmamento de las 10 de la mañana disparó hacia el Este aquella flota, cada una tratando de alcanzar antes que las demás la primera aguja de la contienda”. Digo con toda humildad que aún se le debe un homenaje al hombre que fue capaz de poner en marcha aquel evento, sin antecedente alguno, sin ser en sí mismo un pescador. De aquel funcionario del Instituto Nacional de Turismo cubano, escribió la revista Southern Boating en 1979: Miguel Arocha was tournament director – Hemingway would have been proud! (31). Toda la historia de este sobresaliente concurso se halla recogida en un libro de 480 cuartillas y numerosas ilustraciones, que lamento no poder afirmar que pronto veremos publicado en nuestro país, pero al menos puedo ofrecerles la dirección de su ubicación en el catálogo de un conocido sitio de ventas de libros electrónicos en internet (32) En el transcurso de los años durante los cuales el estudio del Torneo Hemingway se ha llevado a cabo, el autor ha sido en más de una decena de ocasiones ponente en encuentros similares a este. Debo agradecer a los organizadores por las repetidas oportunidades y, entre todos, especialmente a Gladys Rodríguez Ferrero, que dirigió el Museo de Finca Vigía durante más de una década y preside hoy la Cátedra Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.


CONCLUSIONES
a) El escritor norteamericano Ernest Miller Hemingway participó en la fundación del torneo de su nombre; a partir de su experiencia y de su condición de vicepresidente de la IGFA, aportó al certamen significativas reglas. Además de competir personalmente a bordo del Pilar en varias ediciones, el novelista donó por dos veces la importante copa del premio, vistas en público por última vez en 1960, y efectuó la entrega del galardón siempre que se hallara en La Habana.
b) En apego a la autenticidad de la memoria histórica, es preciso reconocer que la iniciativa y acciones correspondientes para la organización del torneo de pesca de agujas que se convirtió luego en un clásico bajo el nombre de Hemingway, corresponden al Club Náutico Internacional de La Habana, bajo la conducción de su fundador, el comodoro Rafael Posso. Una placa conmemorativa fue colocada desde el año 2000 en la fachada de la antigua sede de esa asociación, si bien su develación oficial por la Cátedra Hemingway no se coordinó por la entidad actual propietaria del local.
c) Como tradición basada en la relación entre el cubano y su entorno natural marítimo, y en tanto hecho cultural surgido de la relación mutua entre Hemingway y Cuba, el Torneo Hemingway manifiesta en sus tres fases (original, nacional y nuevamente internacional) las características de un evento único, cuya homogeneidad parte de la decisión de mantener su nombre, la circunstancia espacial de sus acontecimientos, la regularidad de sus convocatorias en un extenso período y la calidad de sus reglas.
Los eventos que dieron continuidad al concurso original consolidaron el vínculo del acontecimiento con la afición del país, intensificando su pertenencia, al ampliar sus bases participativas, mientras la incorporación de participantes de un amplio número de países, en parte a causa de los obstáculos que afrontan los contendientes iniciales para acceder a las aguas cubanas, proyectó a escala mundial el reconocimiento a la cita.
d) La continuidad del certamen, argumentada en el párrafo precedente, permite sustentar que la antigüedad del torneo Hemingway de Cuba se inicia en la primera convocatoria del certamen por el Club Náutico Internacional de La Habana, en mayo de 1950, ubicándolo entre los concursos de pesca más antiguos del planeta en su modalidad.
e) La participación de equipos nacionales en el Torneo Internacional Ernest Hemingway debe reflejar la vigencia en el país de la tradición piscatoria que da vida al certamen como hecho cultural y producto turístico.
f) El Torneo Hemingway, dedicado a la pesca de agujas al curricán o trolling, constituye la expresión socializada de una afición propia del país, incorporada al imaginario del cubano mediante la idealización de las acciones de pesca en alta mar, la talla y combatividad de los peces, la presencia de tales acciones, escenarios y peces en la narrativa de un escritor tan popular y a la vez tan reconocido como Hemingway y en el reflejo que de los mismos hace la prensa.

RECOMENDACIONES
1- Que el Museo Hemingway de Finca Vigía y la Cátedra Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, sobre la base de su continuada labor en la preservación de la memoria del Premio Nobel Ernest Miller Hemingway y el esclarecimiento de los vínculos de este intelectual con la cultura del país, soliciten a las autoridades correspondientes la inclusión del Torneo Hemingway como parte del Patrimonio Intangible de la nación.
2- Establecer contacto con el Club Los Marinos, antigua sede del Club Náutico Internacional de La Habana y de los primeros torneos “Hemingway”, develar oficialmente la placa existente en su fachada y realizar las recomendaciones pertinentes para que el local asuma en su caracterización los respectivos antecedentes históricos.
3- Que a partir de la materialización de la primera recomendación, constituyan materia de estudio los métodos de trabajo establecidos para la convocatoria, promoción, celebración y asesoría técnica de los Torneos Hemingway, a los efectos de crear normas que aseguren tanto la calidad del certamen como la preservación de sus valores e imagen, en tanto producto cultural gestionado en el turismo. Se sugiere que el cumplimiento de este punto se lleve a cabo por una comisión de expertos bajo la atención del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural.
4- Llevar a cabo el rescate del Torneo Nacional Ernest Hemingway, bajo los mismos principios y procedimientos que se sugieren en los dos puntos anteriores, y que en su organización se involucren las instituciones representativas de la localidad de Cojimar, que en el transcurso de varias décadas ha demostrado merecer la sede de dicho evento.
5- Que el equipo campeón de dicho Torneo Nacional Ernest Hemingway asista en representación oficial de la República de Cuba al Torneo Internacional de la Pesca de agujas Ernest Hemingway, para lo cual se deben garantizar las condiciones organizativas y materiales que requiere el desempeño con equidad técnica y dignidad de tales representantes.
6- Apelar a los recursos disuasivos posibles, para que las Copas Hemingway de 1950 y 1955 sean mostradas al público, dondequiera se encuentren las mismas.

NOTAS
1- El dato puede hallarse en la crónica del propio Hemingway, “La pesca de la aguja a la altura del Morro” (Un Corresponsal llamado Hemingway, Ciudad de La Habana, Editorial Arte y Literatura, 1984, página 93) y asimismo en “Pescando agujas con Hemingway”, entrevista realizada al novelista norteamericano por José Antonio Fernández de Castro, en Diario de la Marina (Rotograbado), 28 de mayo de 1933. En relación con el récord, la única fuente hasta hoy día es la sección de yatismo y pesca de la revista Carteles, que reporta en la edición del 25 de septiembre de 1938 el cambio de titularidad de dicho récord a favor de Leonard Esmond Brownson, otro norteamericano.
2- American big game fishing, en 1935 (Ed. Oliver Grinnell, The Derrydale Press, Nueva York, 1935, páginas 55-81)
3- En su libro Historias del cuerpo (Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2001, páginas 132-133), el crítico cubano Víctor Fowler nos traslada un muy oportuno razonamiento acerca de lo que describe como el “proceso de transformación del país (...) en un espacio concebido para el visitante extranjero”, tomado de la obra de Rosalie Shwartz, Pleasure island tourism and temptation in Cuba. De acuerdo con los datos aportados por la citada autora, el número de visitantes llegados a Cuba creció un 85% entre 1933-1934 y 1935-1936, y un 60 % adicional en la temporada de 1936 a 1937. Pero lo más interesante, para nuestro tema, es que las agencias de turismo, entre otras iniciativas, crearon en esa etapa paquetes de bajo costo para cazadores y pescadores, lo que en cierto modo viene a explicar el énfasis de algunos gestores locales por estas modalidades de turismo de naturaleza.
4- Carteles, La Habana, 16 de abril de 1939.
5- Carteles, La Habana, 7 de mayo de 1939.
6- “It is to be hope that Cuban Tourist Commission encourage the equipping of adequate boats shortly”. Hemingway, Ernest: “Cuban fishing”. En: Game fish of the world, New York, Harper & Brothers Publishers, s/f, página 160.
7 -Señala Enrique Cirules, en El imperio de La Habana (Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1999, páginas 41-42): “Desde sus inicios, la capital cubana se le ofreció a la mafia norteamericana como el más esplendoroso de los paraísos, con el turismo y el juego organizado, a cargo de las familias de Amleto Battisti, Amadeo Barletta, Santo Trafficante –padre e hijo- y Meyer Lansky, quienes serían los encargados de controlar los negocios delictivos de La Habana, en un acelerado crecimiento que, para 1940, situaba a Cuba como uno de los más importantes centros de la delincuencia internacional”.
8 -Evaristo Villalba Garrido: Cuba y el turismo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, página 55.
9- “La Habana ofrece la pesca la pesca como gran atractivo para el turismo de los Estados Unidos”: Carteles, La Habana, 28 de enero de 1940.
10- Carteles, La Habana, 12 de mayo de 1940, página 79.
11- Carteles, La Habana, 7 de abril de 1940.
12- Carteles, La Habana, 4 de febrero de 1940, sección “Yates y Pesca”.
13- La información fue divulgada por la revista norteamericana The Rudder en su edición del mes de junio de 1946 y dos meses más tarde aparece traducida al español bajo el título de “Mayores facilidades yatísticas en Cuba”, en la sección “Yates y Pesca” de Carteles, La Habana, año 27, número 14, 11 de agosto de 1946.
14- En un acto de justificada emoción, la junta directiva quiso declarar como fecha oficial de la inauguración del Club Náutico Internacional de La Habana el día 17 de junio de 1951, fecha del inicio de la Regata Internacional Trasatlántica La Habana – San Sebastián.
15- En 1980, el certamen nacional es fundido con el internacional, por lo que se registra por esta última categoría.
16- El Mundo, martes 24 de junio de 1958, página C 3.
17-http://www.nauticodesanjuan.com/80.html.
18- Carteles, La Habana, 27 de mayo de 1951.
19- A history of IGFA. International Game Fish Association, Fort Lauderdale (Florida, USA), s/f, página 3.
20- Publicada originalmente en Holiday, julio de 1949. Tomado de la traducción al español en Un Corresponsal llamado Hemingway, página 271 y siguientes.
21- Diario de la Marina, La Habana, 28 de mayo de 1950, página 18.
22- “Este torneo en que se discute una copa donada por el novelista y fanático pescador Ernest Hemingway se repetirá en años venideros hasta que uno de los clubes que compiten hayan ganado tres veces el trofeo para poder retenerlo definitivamente en sus vitrinas”. Diario de la Marina, La Habana, 30 de mayo de 1950.
23- El Mundo, 2 de junio de 1954, anunciando la victoria definitiva del CNIH.
24- “El XI Torneo Hemingway” (Sin firma). Fotos, La Habana, Vol. XII, No. 136, junio 1957, páginas 18-22.
25- Avance, La Habana, 7 de mayo de 1956, primera página.
26- Fotos, junio de 1954, páginas 30-31: “El torneo de los 6 clubs”. Menciona el Club Náutico Internacional de La Habana, el Habana Biltmore Yacht and Country Club, el Vedado Tennis Club, el Habana Yacht Club el Miramar Yacht Club y el Casino Español de La Habana. “Este torneo fue auspiciado por los citados clubes debido a un acuerdo adoptado por los delegados de los mismos ante la Federación Amateur de Pesca de Cuba de reducir el número de competencias pesqueras, consideradas agotadoras por los concursantes. Se aplicó en esta oportunidad la experiencia obtenida en 1953, cuando se ofrecieron nada menos que ocho concursos, llegándose al acuerdo de que en vez de ofrecer torneos individuales los clubes auspiciaran un solo gran concurso”.
27- “V Concurso de los Siete Clubes” (Avance, La Habana, edición en rotograbado, 26 de mayo de 1958, página 9). La nómina se incrementó en uno, el Tarará Yacht Club.
28- Además de los participantes locales, se reportaron en este certamen 13 equipos procedentes de España, Francia y Estados Unidos. Ernesto Aguilera: “Triunfo del F. Lauderdale”: Fotos, La Habana, mayo de 1954, páginas 20-24 (36).
29- En 1989, con 123 barcos en competencia, la captura resultante fueron 4 agujas; un declive crítico en los resultados, a pesar de las explicaciones basadas en las condiciones meteorológicas. Ver el trabajo de Jaime Caminada: “Frente a condiciones adversas”. El Deporte, Derecho del pueblo, Año XXI, Número. 221, septiembre de 1989, página 47.
30- La pesca con sedal a mano permanece como una tradición bien enraizada en la pesca recreativa cubana, lo mismo marítima que en aguas interiores. En la supervivencia de esta técnica existe un factor de indole económica, como se aprecia en la siguiente carta que envía un aficionado, empleado de una casa comercial habanera, a la revista Carteles, en abril de 1952:
"Es indiscutible que el equipo de vara y carrete requiere dos equipos: uno para los pejes chicos y otro para los grandes. El equipo de pejes chicos comprende, por lo menos, dos varas, dos carretes y dos líneas de hilo, cuyo valor no baja de $400.00, comprando varas, carretes e hilos de calidad regularcita, no de la mejor. El equipo pesado de los pejes grandes, tambien comprende iguales accesorios, pero con un costo mucho mayor, que tampoco baja de $600.00 como mínimo. No necesito decirle, porque usted lo sabe de memoria, lo que cuestan los equipos de primera categoría.
"Esto haría un total de unos $1000.00, sin contar los accesorios auxiliares, como son las varas, los bicheros, cuqueadores, anzuelos, cables, etc.
"Sin embargo, un equipo del mejor, para pesca profundizada con boyas y un total de 16 ó 20 avíos, no pasa de $250.00 a $275.00, incluyendo todos los accesorios auxiliares".  (Carteles, La Habana, Año 33, No. 18, 4 de mayo de 1952, página 91. El remitente se nombraba Julio Miró. También señala la poca potencia del motor de embarcaciones que se dedican a la pesca con boyas, que al parecer querían prohibir).
31- Thornton, Dade W.: “Haunts of Hemingway! The Tournament Trail. Southern Boating, Miami, Estados Unidos de América, Volumen VII, Número XII, página 27
32-http://www.amazon.es/torneo-cubano-Ernest-Hemingway-ebook/dp/B00BW6KM8Q.


DEL AUTOR
Ismael León Almeida (San Nicolás de Bari, 1953). Periodista y aficionado a la pesca, editor del blog Cubanos de Pesca (http://pescarencuba.blogspot.com). Colaborador de la revista Mar y Pesca durante veinte años y uno de los fundadores de Bitácora (1999-2002), desaparecida publicación especializada en náutica recreativa cubana. Ha publicado los libros Polo, cantor de la montaña (Vitral, Pinar del Río, 2003), Pesca deportiva cubana. Historia y tradición (Editorial Científico-Técnica, La Habana, 2009) y El torneo cubano de Ernest Hemingway (2012), historia del certamen de pesca de agujas fundado en 1950 por el Club Náutico Internacional de La Habana y por el literato norteamericano cuyo nombre lleva, difundido como libro electrónico en el sitio de internet Amazon (http://www.amazon.es/torneo-cubano-Ernest-Hemingway-ebook/dp/B00BW6KM8Q). Colaboró con el Parque Nacional Ciénaga de Zapata en el proyecto que dio origen a los torneos Zapatafly, primer evento dedicado a la pesca a mosca en Cuba, en la totalidad de cuyas ediciones participó como competidor y asimismo como ponente en los talleres teóricos asociados al certamen. Ha expuesto algunos de los resultados de sus estudios en los eventos internacionales Pesca 2007 y Humedales 2009 y en el XX Simposio de Cultura de la ciudad de La Habana (2012). Dirigió la comisión de trabajo que redactó el Programa de Estudios de Pesca Deportiva y ha impartido conferencias, ponencias y clases acerca de los temas relacionados a esta actividad de tiempo libre y sobre la faceta piscatoria en la vida y obra del escritor norteamericano Ernest Miller Hemingway.